Consideraciones Prácticas. Los Coros (I).


Siempre explico esto con la misma anécdota:
Hace casi 15 años, un amigo clavado a Guardiola (le he visto firmar autógrafos), se echó una novia que acababa de ser galardonada con el prestigioso título de primera dama del certamen de Miss Cantabria. La noticia causó gran revuelo en el sistema endocrino de una chiquipandi poco agraciada y le abrasamos hasta que accedió a traerse a la muchacha un sábado: muy guapa, muy alta y con una minifalda azul muy mini, a ras de culo, pero no muy despierta.
escalera
Al rato, la chica anunció que iba al baño, encajado en una minúscula segunda planta al final de una estrecha escalera metálica de caracol.Guardiola apoyó la espalda en la barra, se acodó como un vaquero y escuchó satisfecho los comentarios de rigor: menudo pibón, qué suerte, etc.
Supimos que Miss Primera Dama se iba a caer desde que puso el pie en la escalera. Resbaló, soltó un grito estridente y empezó a bajar con el culo. Tomó la curva agitando los brazos, tratando de sujetarse a la barandilla y golpeaba con los tacones en cada escalón, pero no se detuvo hasta que sus pies tocaron el suelo. Se quedó sentada. La minifalda era un trapo sucio que le ceñía los sobacos. Con las manos intentaba ocultar un tanga rosa. Todo el bar la estaba mirando, en silencio.
Fue tan espectacular que nadie se movió.
Entonces Guardiola, impasible, sin levantar los codos de la barra dijo “Sí. Se suele caer” y nos reímos tanto que tuvo que ir un camarero a ayudar a la Miss a levantarse.
Al día siguiente cortaron, por supuesto. El tipo todavía nos culpa a nosotros.

14 años más tarde, otro sábado, los mismos amigos estábamos en la puerta de un bar esperando a que el Chino (no le llamamos el Chino porque tenga los ojos rasgados, sino porque no se le entiende cuando habla) se terminase la copa para poder entrar. El caso es que el Chino, estaba plantado en lo alto de las escaleras, vestido de blanco nuclear y con la copa en la mano, que parecía un arcángel, y le pareció buena idea bajar las escaleras bebiendo al mismo tiempo. Ni que decir tiene que rodó el último tramo. Hasta los pies del portero. Cuando se levantó, el blanco nuclear era un marrón pastoso, pero todavía tenía la copa intacta y medio llena en la mano. Uno de nosotros le dijo al portero: “Sí. Se suele caer” y nos reímos mucho más que la primera vez. El portero no nos dejó entrar, por supuesto.

“Sí. Se suele caer” es un Coro.

Todos utilizamos coros, todos inventamos nuestro propio lenguaje comunitario. Pequeñas frases que dan gran cantidad de información y significado sobre nuestras relaciones, que asocian nuestra historia con el momento presente y que sólo adquieren sentido en un determinado contexto, con una determinada gente.
Hay muchos ejemplos. Cada vez que un amigo dice algo inocente alguno de nosotros contesta: “Hola, soy March y vivo en la calle de la Piruleta en el país de la Gominola”, una frase de los Simpsons. O cuando alguien nos cuenta algo que no nos interesa decimos: “Qué curioso eso que dices… Y fascinante”, frase mítica que suelta Punset cada vez que en una entrevista no se entera de algo (en todas las entrevistas, quiero decir). Una noche, a las dos de la mañana, a mi antagonista le dio un ataque de limpieza y la llamé Melvin (Melvin Udall, el personaje obsesivo-compulsivo de Mejor imposible) y cada vez que sucede algo parecido, sucede a menudo, la llamo así. También puede ser un sonido, una pose, un gesto: cada vez que alguien o algo no le gusta, mi hermana suelta una especie de bufido agudo con los labios apretados, apoya el peso en una pierna y coloca las manos como si fuesen las garras de un águila.

Hay varias técnicas (el pacing, la repetición, las texturas, el lenguaje específico…) que tratan de incorporar a la narración escrita elementos típicos de la narración oral con la intención de que, si el sentido lo necesita, el texto suene más coloquial, más mimético.
(Nota: esto no quiere decir que “hay que escribir como se habla”, consejo lamentable que he escuchado varias veces, porque una narración no es la realidad, es una representación de esa realidad. Grabad una conversación y luego transcribidla, veréis).

Uno de estos recursos narrativos (quizá el menos “estrictamente” coloquial) es el Coro.
Un coro tiene tres funciones básicas en un texto. En la anécdota “se suele caer” es un coro que funciona como Recordatorio (veremos las otras dos funciones de los coros en la siguiente entrada de “Consideraciones Prácticas”).

Como Recordatorio, el coro sirve para traer al presente de manera inmediata y mediante una frase (“se suele caer”) un momento con una fuerte carga emocional o racional del pasado (la caída de Miss Primera Dama).
La escena original, dónde nace el coro, da forma a sus siguientes apariciones a lo largo del texto. La carga de las escenas se acumula, se suma, en una especie de efecto “bola de nieve” formando una cascada instantánea de asociaciones que genera, si se hace bien, un fuerte impacto dramático. Como el lector está presente en la creación del coro, convertimos al lector en cómplice: actúa (reconoce la frase como algo de lo que participó y de lo que vuelve a participar, asumiendo un lugar en la representación) e interpreta (construye, da sentido al Coro, reconoce el texto como algo suyo).

Kurt Vonnegut

Kurt Vonnegut


¿Dónde se puede leer?
Hay muchos ejemplos. No sé… He recibido algunos mails diciéndome que os habíais agenciado una copia de Asfixia. Creo recordar que en esa novela el Coro-Recordatorio es: “Qué no haría Jesucristo”.
Kurt Vonnegut utiliza este recurso en todas las novelas que le he leído. Abiertamente. A veces una palabra o una frase (“Paz” –creo- en Pájaro de Celda) y a veces un gesto (un tipo fingiendo jugar a ese juego en el que los niños hacen formas con un cordel en las manos, en Cuna de gato).
Vila-Matas lo utiliza mucho también, aunque de manera particular, más “relacional”, digamos. Establece el coro (nunca tan claramente como Vonnegut, sino repitiendo las palabras clave con pocas líneas de diferencia) y, según avanza el texto, lo va alterando paulatinamente en función de lo que va sucediendo (igual que modificamos, añadimos o eliminamos los elementos de nuestros coros variando su significado: ahora mi antagonista ya no es Melvin, es la Sra. Udall). A veces vuelve al original. Otras veces, el coro final ya no guarda ningún parecido con el primero. Como si el coro fuese una especie de hilo conductor del ánimo y/o del pensamiento del personaje. Pero funciona de la misma manera: el lector reconoce el coro y participa de sus alteraciones.

Unas acotaciones.
Como de costumbre, un coro es sólo un recurso narrativo y muy concreto (al contrario de la Autoridad y la Tensión narrativa, más generales): no es obligatorio utilizarlo. Y si se utiliza tiene que estar justificado por el sentido del texto, tiene que aportar a ese sentido: todas las decisiones se toman en función de lo que se quiere contar con lo que se dice, si no es adorno. Sobra.
Se puede utilizar más de uno.
Si se utiliza a la manera de Vonnegut (como el “Sí. Se suele caer”) y el significado no se altera, no conviene utilizarlo demasiado o dejará de funcionar.

  1. #1 by Txumai on 6/Ago/2009

    Otra cosa nueva que he aprendido aquí.

    No recuerdo, tampo es que tenga demasiada memoria ni sea gran lector de novelas, de ningún coro de esta primer tipo.

    Bueno sí, el que comenté en el anterior post del persona Kojac de la serie: “Me lo dices o me lo cuentas”. Suponiendo que lo sea, porque más parece un retazo del personaje como ocurre con otros.

  2. #2 by Juanjo on 6/Ago/2009

    En mi grupo de amigos hay un millón de coros, además recordamos las épocas según los coros que se llevaban en ese momento.

    Y ahora dirás: “Qué curioso eso que dices… Y fascinante” :P

  3. #3 by shawali on 6/Ago/2009

    Esa anecdota me suena, nos la habras contado antes por alguba otra razon.

    En lo que a coros literarios se refiere no me viene nada a la mente. Bueno si contamos los blogs y comentarios como un tipo de genero entonces supongo que podemos hablar de “mandarinazos” “quien maneja mi barca, quien” , “Repetir está bien.
    Está bien repetir” … Aunque a lom ejor he confundodo en “conceto”

  4. #4 by McSparkplug on 6/Ago/2009

    Los coros están por todas partes: en los programas de humor (se me ocurren un millón de ejemplos de “Buenafuente”, supongo que porque lo seguía bastante), en películas, libros… Creo que todo el mundo podría poner ejemplos, excepto algunas personas que son incapaces de seguir un blog de contenido ligero porque son incapaces de coger el hilo de unos pocos “Motes y gansadas”… jajaja.

  5. #5 by Marco on 7/Ago/2009

    Bueno,don Tomás… interesante…asi ya no tendre que coger apuntes en las clases…
    Acabo de descubrir el blog,envianos ya lo de los cursos venideros

  6. #6 by Analía on 7/Ago/2009

    Tomy, excelente el blog! Felicitaciones! Analía

  7. #7 by shawali on 7/Ago/2009

    Vaya alumnos mas flojos que te han tocado, ya ni coger apuntes, osea que de estudiar nada de nada.

  8. #8 by McSparkplug on 7/Ago/2009

    Pues me voy a atrever a comentar el tema desde un punto de vista más literario: como ejemplo de coros a mi me vienen a la cabeza las novelas de Carmen Martín Gaite. En todas sus novelas hay una fuerte carga emocional que se refuerza con este recurso. Por ejemplo, en “Nubosidad Variable”, en la que encontramos dos voces narrativas, las dos amigas comparten algunos de estos “coros”, lo que nos ayuda a ver la complicidad entre ellas, y a la vez a hacernos partícipes de esa complicidad (aunque en sus artículos como ensayista Martín Gaite diga que “en el momento de romper a escribir lo que no cuenta para nada es el público real que un día va a leer lo que quede dicho”).
    En el caso de esta autora, además, hay determinadas referencias que se mantienen en casi todas sus novelas (como los “trocitos de espejo”).
    Y con todo este rollo, a ver si no me he liado con el “conceto”, que estoy en pleno proceso de redescubrimiento literario y no sé si patino…

  9. #9 by dada el on 7/Ago/2009

    Acabo de descubrirte. Me siento por aquí a leerte.
    Saludos

  10. #10 by Una on 8/Ago/2009

    Pues yo a esto siempre lo he llamado “broma privada” , asi pasa , que me siento mas zoquete de lo que soy si a la misma cosa se le ponen mil nombres, ale pues me adapto, a partir de ahora a la tuna y los grupos de gospel en contextos literarios los puedo llamar broma privada y tan agusto.

  11. #11 by Zalmoxis on 10/Ago/2009

    “Una”,

    Si no lo entiendo mal, la mención a las típicas “bromas privadas” que hay en toda comunidad o grupo de amigos es simplemente un ejemplo para que entendamos el concepto abstracto de lo que Tomás ha llamado “coro”; digamos, una estructura simbólica que despliega sentido en una “comunidad” determinada y que cuando se repite evoca de algún modo -posiblemente modificada- la experiencia compartida primigenia en la que se había generado; pero cuando se habla tan en abstracto puede quedar muy raro. Ese “coro” puede tener un aire humorístico, como todo eso de las mandarinas, pero no necesariamente ha de ser así. Podría evocar el amor, el terror, el misterio, la melancolía, la violencia, etc.

    Imagínate un texto en el que se dice “Las campanas de la iglesia dieron las nueve”. Acto seguido, muere alguien. Bastante después, el texto vuelve a repetir, como un estribillo “Las campanas de la iglesia dieron las nueve”. De esta manera, se trae otra vez a la memoria o a la emoción del lector (y quizás también de algún personaje) la muerte que sucedió en aquel momento; pero también puede anunciarse un nuevo asesinato, vincularse a una desgracia diferente, etc.

  12. #12 by especialista on 10/Ago/2009

    Zalmoxis, te vas a convertir en mi héroe particular.

    Esta mañana he entrado en el blog con la intención de comentar que lo que yo creo que Tomás quiere dar a entender con los coros se refiere no tanto a una “muletilla” repetida por un grupo de gente (tipo “si hay que ir se va, pero ir pa ná es tontería”, o la mencionada por Txumai de Kojak) como a una expresión que al ser repetida predispone a los participantes (sean estos un grupo de amigos, unos lectores, espectadores de teatro, …) a un estado de ánimo que se creó la primera vez que se utilizó esa expresión.

    Y te me has adelantado. Tu ejemplo de las campanadas es perfecto.

    Nuevo minipunto para tí. (Creo que ésto es una “muletilla”, no un coro)

  13. #13 by Una on 10/Ago/2009

    Gracias Zalmoxis, lo habia entendido más o menos, pero la puntualización esta de que se usa sin guasa también, me ha gustao. No tengo minipuntos para dar pero cuando tengas unos pocos te los puedo canjear por una batidora de vaso.Gracias también a ti especialista que agradables todos.

  14. #14 by Celia30 on 11/Ago/2009

    La anécdota te suena de haberla leido en El Oteador.
    No he entendido muy bien los ejemplos, lo siento (no los personales, sino los literarios).

(No será publicado)

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