Consideraciones Teóricas. Sentir el Sentido.


Un título demasiado amplio para una explicación igual de amplia aunque necesariamente incompleta de algunos conceptos (que también os leo debatir en los comentarios), cuyo análisis cabal nos llevaría a repartir un texto en cinco entradas, y que no abordaría si no tuviese el pretexto de la importancia de hacerlo.

cuaderno

Pero ya que vamos a ser extensos e incompletos, vamos a ser ordenados y empecemos por el principio: para que una novela (o relato, o película) sea una representación artística, tiene que haber una representación.
Es de cajón, sí, pero se nos olvida muchas veces.
Veamos: puedo escribir algo triste o alegre sin dramatizarlo. Puedo escribir, por ejemplo, que ayer dejé la tarta en una silla para poner la mesa, puse la mesa, me olvidé de la tarta y me senté encima. O puedo decir que mi hermana tiene cáncer de útero, y es probable que algún lector se ponga triste o le de la risa, pero no será por lo que yo haya dicho ni por cómo lo haya dicho sino porque le recordará una escena similar de su propia experiencia, porque sufre un exceso de empatía y se identifica con el personaje (la peor forma de leer) o porque no es precisamente una lumbrera y se ríe o se entristece por cualquier cosa.
Es decir, para generar una emoción en términos objetivos, esto es, transportada por el objeto (en nuestro ejemplo, la novela, el relato…) tiene que haber una representación artística.
Pero que una narración emocione, así, sin más, no convierte esa narración en una representación artística. Hay muchas cosas que emocionan y con más eficacia: una silueta de tiza pintada en la acera frente al portal, una primera cita, asomarse a un precipicio o un lanzador de cuchillos y una morena en bikini atada a una diana.
O la morena en bikini, sencillamente.

Decíamos también que una narración está obligada a contar algo, a tener una especie de significado (“la ambición es autodestructiva”, poníamos de ejemplo) pero tampoco contar algo convierte un texto en una representación artística. Por ejemplo, abres un ensayo y lees que el capitalismo es el monopolio de los medios de producción y la alienación de los trabajadores del sistema productivo. Aquí, el lector escucha (lee), entiende la argumentación (o no), entiende que se le está contando algo y estará de acuerdo o en desacuerdo. Después podrá dedicarse a quemar autobuses por principios o a comprar acciones en un bróker on-line, pero la argumentación es ajena a él y una representación exige del lector un doble movimiento: que actúe (que asuma un papel en la representación), y que interprete (que dé una explicación intuitiva, al menos, del significado del conflicto que le presentamos).
Así, una representación deja de serlo en el momento en que impedimos que el lector actúe, pero también cuando impedimos que interprete explicitando (o tratando explícitamente) el significado del texto, práctica común que molesta especialmente cuando el autor descubre que su novela (o película) no tiene sentido por sí misma y añade un último capítulo (o escena con voz en off) diciéndonos lo que no ha conseguido contarnos.

Porque este decir una cosa y contar otra (*), esta relación entre el significado y la emoción en una historia, que es un tema tan viejo como Aristóteles (el primero en abordarlo, como casi todo), es la condición esencial de la representación artística narrativa (por no decir de la representación artística en general): la emoción apunta a una especie de conocimiento, de cognición de algo que nos rodea. Se trata de conseguir una Emoción Estética, una emoción con significado. Dicho de otra manera: no se trata de decir algo que emocione ni de contar algo significativo. Se trata de conmover comprendiendo.
De sentir el sentido.

sentido

Sin querer meterme en jardines que no me corresponden, me animo a afirmar que en nuestra experiencia, la razón y el corazón operan en “esferas” diferentes de nuestro “ser” y rara vez están coordinadas. Lo habitual es, de hecho, que se contradigan. Sin embargo, se relacionan, se influyen y suele producirse un movimiento de ida y vuelta. Una situación emocional que, con el tiempo, nos conduce a una reflexión que alterará nuestra emotividad. O al revés, una idea o creencia que se ve modificada tras una experiencia emocional. Había escrito un par de ejemplos personales, pero esto empezaba a parecer un artículo en lugar de un post y es fácil encontrar ejemplos propios. La cuestión es que los momentos de nuestra vida en los que se produce una unión entre ambas esferas son tan escasos y significativos que cuando ocurren creemos estar viviendo una experiencia religiosa, una revelación, una realidad absoluta o como prefieran llamarlo.
En mi opinión, la fuente de todo arte es (simplificando vergonzosamente) la necesidad consustancial (y quizá prelingüistica) del ser humano por resolver esa tensa discordancia entre ambas esferas cada vez que nos encontramos ante un conflicto.

Cualquier persona (incluyendo a los personajes) enfrentada a un conflicto, a un dilema, a una situación que pide una cierta resolución es alguien que no sabe, o por lo menos que no puede saberlo todo. En caso contrario (cuando no hay solución posible o cuando hay una solución evidente –aunque sea dura o conlleve riesgos mortales), no es un conflicto (error de base de innumerables novelas y películas).
Cuando no se sabe todo, cuando experimentamos la discordancia entre ambas esferas, el mundo se convierte en un lugar fragmentario, desordenado, antitético, impredecible. Las cosas se redimensionan, no podemos calibrar su importancia, no se está seguro de qué camino seguir, se abren demasiadas posibilidades… Y aunque tratamos, necesitamos imponer un orden para esquivar el manicomio, este orden es insatisfactorio, caprichoso, arbitrario: las circunstancias nos desbordan.
Nos sentimos incompetentes.
Esta incompetencia, este no-saber y la consiguiente necesidad absoluta de orden es la condición misma de una narración entendida como representación artística.
Así, en la medida en que en una narración estamos representando tiempos y espacios experimentados con personajes (ethos) y acciones (praxis), comprometemos al lector, que asume ese doble movimiento del que hablábamos antes: actúa (lo que se dice) e interpreta (lo que se cuenta).

Actúa porque al mostrarle un conflicto que necesita ser ordenado, el lector tiende a asumir un lugar en la narración, protagonizándola (que no identificándose con el protagonista, sino con el sentido, que deriva del conflicto). Es decir, el lector está también en la incompetencia, el lector no sabe y tiende a actuar el conflicto de la narración, a preguntarse qué está pasando, porque necesita comprenderse a sí mismo.
Interpreta porque, al no saber, necesita dar un orden al desorden generado por el conflicto en forma de explicación, al menos, intuitiva.
Eso sí, esta interpretación, intuitiva (o no), es más valiosa cuantas más zonas desconocidas ilumina, cuantas más puertas de conocimiento abre. Por eso el lector que sólo se identifica con el personaje (al que Nabokov llama en Curso de literatura europea, lector infantil) lo que está haciendo es insistir en buscarse a sí mismo en el texto y por lo tanto busca lo que ya sabe, con sus experiencias, prejuicios, valores, carencias… con su bagaje particular. Es decir, no aprende (ni comprende) nada. Por otra parte, el lector subrayador, el lector busca-frases (el lector adolescente, diría Nabokov) no quiere comprender, prefiere buscar recetas para la vida y, por lo tanto, no aprende nada (o aprende sin comprender).

En conclusión, lo que una narración dice (en forma de narración sublimada) es la historia, la trama propiciada por el conflicto: el desorden, la incompetencia. Lo que una narración cuenta, el argumento, el sentido, la tesis si quieren, es el tema profundo al que aspira la narración y que esconde (deliberadamente) la propia narración con lo que dice.

Como ya hemos visto, si la novela, el relato, la película, etc. dice lo mismo que cuenta, no es una narración entendida como una representación artística. Porque, o bien el lector sólo puede actúar (si es que puede), por lo tanto sólo puede entretenerse (bien entretenido en el mejor de los casos), y nos encontramos ante una peripecia vital, una anéctoda, una historieta, o bien el lector sólo puede interpretar (si es que fuese necesario), por lo tanto sólo puede interesarse (en el mejor de los casos) y nos encontramos ante una argumentación enmascarada.

Mis disculpas por la extensión de la entrada que es un acto de compensación por la poca frecuencia con que actualizo, aunque en mi defensa diré que se debe a un accidente del que sigo convaleciente, sin más consecuencias que arruinarme, un poco, las vacaciones.

En cualquier caso, lentamente, voy entendiendo mi relación con este blog y sus lectores y me he planteado dos sencillos propósitos: (1) utilizar el blog como mi propio cuaderno, con notas, recomendaciones, conjeturas… sin, por supuesto, dejar de aburrir con las consideraciones prácticas y teóricas, y (2) estos días de verano trataré de actualizar el blog, al menos, dos veces por semana.

(*) Entre otros textos y referencias, este post está basado especialmente en el ensayo “Lo que se dice y lo que se cuenta” de Alejandro Gándara.

  1. #1 by subcomandante on 27/Jul/2009

    Espero que el accidente no sea nada y que mejores pronto de los inconvenientes que puedas sufrir.

    Por otro lado, como pretendas seguirnos a nosotros en nuestras divagaciones, acabarás caótico, aunque nunca tarado.

    Quizá fuera mejor que trazaras tu camino y que tus invitados a este blog te sigamos en alegre algarabia.

    Un abrazo

  2. #2 by Bego on 27/Jul/2009

    Es un placer leerte aunque no comparta 100% todo lo que dices (o al menos todo lo que entiendo de lo que dices), creo que en este blog te leeré en silencio, hasta que deje de sentir que me viene grande.
    Te animaría, eso sí, a contar esos ejemplos que te pasan por la cabeza y no terminas de escribir, la cercanía siempre ayuda. Ahora bien, tienes razón y todos somos capaces de buscar en nuestra experiencia o conocimiento esos ejemplos…
    Me sabe muy mal que en pleno veranito un accidente (espero que realmente pequeño) te tuerza el día a día, pero realmente me alegro que la causa de la baja no sea mayor.

    Siempre es un placer ;)

  3. #3 by Celia30 on 27/Jul/2009

    Siento lo del accidente, Tomás. Y estoy de acuerdo con Subcomandante.
    Mmmmm… interesante esa diferencia entre lo que se dice y lo que se cuenta. Me recuerda a la película “Tal como éramos”, que según todos los críticos, a través de una historia de amor nos habla de la política y del ser fiel a uno mismo o no. Aunque yo siempre creí que era al revés (que a través de la historia política de unos personajes, nos contaban lo difícil que es el amor, etcétera).

  4. #4 by las2conB on 27/Jul/2009

    Del sentido de la narración a la representación artística en solo tres entradas. Extraordinario.

    Donde, como comentario a tu primer post, utilicé “lector mediocre” tenía que haber usado “lector incompetente”. Mucho mejor. Espero que así “subcomandante” esté de acuerdo, completado con las referencias a Nabokov.

    Hay algo que me preocupa en todo esto: el elitismo. No sólo porque hay una mayoría que huye de los conflictos y para nada está dispuesta a flirtear con la locura (requisito que creía reservado a la condición de escritor, compruebo con desolación que se aplica también al “lector adulto”, con perdón) o no sería capaz de regresar indemne de ese juego, sino porque apenas no nos damos tiempo para escucharnos a nosotros mismos y cuando, hecho insólito, nos ponemos a ello echamos en falta a alguien que nos ayude a comprendernos (gracias, Tomás). Vamos, que faltan inquietudes y sobran distracciones a partes iguales. ¿O no?

    Entonces ¿La literatura, la representación artística para unos pocos? A estas alturas ya hemos comprobado que no basta con ir a los museos, regalar buenas películas con los periódicos ni obligar a leer en los colegios, etc. ¿O sí?

    Perded cuidado por Tomás, seguro que se le pasa en poco tiempo. Para lo otro, para impedir que se obsesione con lo que comentemos y sobre todo con lo que callemos u obviemos sus lectores es ya, me temo, un poco tarde.

  5. #5 by Zalmoxis on 27/Jul/2009

    Me parece muy interesante la entrada. Yo también entiendo, simplificando también, que el elemento central de la experiencia estética es una especie de integración de la dimensión visceral y de la dimensión cerebral de la persona. Esa otra distinción entre actuación e interpretación, que aún estoy digiriendo, me resulta totalmente nueva y muy ilustrativa para comprender lo que es la literatura (y lo que la diferencia de las narraciones no artísticas).

    las2conB,

    Yo no creo que el arte tenga que ser “elitista” en el sentido que dices (que haya unas pocas personas capaces de disfrutarlo porque son “especiales”). Estoy convencido de que, a pesar de las diferencias evidentes, a este nivel profundo estamos todos hechos de la misma pasta y ninguno somos tan especiales como parece.

    El elitismo en el arte no es una cuestión de fondo, sino de forma. Si estamos muy alejados de un contexto cultural determinado, no podemos descifrar los símbolos y por tanto, éstos no nos dicen nada. Yo no puedo leer del original poesía china, pero quizás también me dejaría indiferente una poesía de Góngora si no consigo descifrar los símbolos porque me falta el contexto de significados. De la misma manera, aunque las élites culturales asumen periódicamente determinadas manifestaciones artísticas “populares”, es posible que no puedan llegar a apreciarlas hasta que no han comprendido al menos parcialmente sus códigos.

    Estas diferencias de contexto cultural afectan a la forma, que en materia artística es de trascendental importancia. Pero si estas formas consiguen llegarnos al fondo, ese fondo donde la razón y el corazón se integran resulta que al final no somos tan diferentes unos de otros.

  6. #6 by subcomandante on 28/Jul/2009

    Estoy de acuerdo con Zalmoxis, que ha expresado mucho mejor de lo que yo lo hago.

    Ya que se habla de lo que se dice y lo que se cuenta, me recuerda a la pelicula Big Fish, donde se entremezclan las fantasticas historias que cuenta el viejo protagonista de cuando era joven, y como su hijo, aferrado a la realidad de las cosas, va encontrando lo que habia de cierto en lo que creia pura fantasia

  7. #7 by Txumai on 28/Jul/2009

    Hola Tomás.

    Leí un comentario de Leandro y me quedé como un tonto, y luego ya me di cuenta que era de una entrada anterior. La verdad es que dejé de fumar hace muchos años pero si no, ayer lo dejo de nuevo.

    Ahora en serio, he tenido bastante tensión (incluso arterial) cuando trataba de seguir el tema de hoy. Más o menos lo entendí desde antes de la mitad, cuarto párrafo, y pensando y asimilándolo y todo, pero el cómo se dice hoy me creado más tensión que nunca, más me ponía en el papel de los comunes lectores como yo, y pensaba, como en otras muchas ocasiones, cómo lo hace tantísima gente al acostarse por la noche, me refiero a leer, y en parte se lo achacaba a esa merma de facultades. Pero la verdad es que ahora mismo me doy por enterado del tema y no me atrevo a releerlo de nuevo, perdería esa cosa, (la tensión, que no angustia) que me dejó anoche.

    Para acabar te diré que ha sido como una losa, más que un filtro, para mi humilde opinión. Puede que faltasen esos ejemplos, otra forma más clara para contarlo, dividirlo en partes más simples ¿no sé?

    Y lo que importa, espero que te recuperes rápidamente para disfrutar lo que te reste de las vacaciones. (Por cierto, una pregunta fuera del tema: no estuviste en Barna en la final de OT?)

    Un abrazo, y por favor piensa en los aficionados que nos gustó leerte.

  8. #8 by las2conB on 28/Jul/2009

    Zalmoxis :
    las2conB,
    Yo no creo que el arte tenga que ser “elitista” en el sentido que dices (que haya unas pocas personas capaces de disfrutarlo porque son “especiales”).

    Yo no he dicho que tenga que serlo, me estoy cuestionando si lo es, ni he hablado en ningún momento de personas “especiales”. Pero me cuesta ser bienpensante e ignorar que el mundo está lleno de necios y de oligofrénicos. Muy a mi pesar, conste.

    Internet no es una excepción, es una (cada vez mayor, con sus castas, sus excluídos y sus élites) representación del mundo en el que, me parece, todavía se mantiene la ilusión de alcanzar una cierta igualdad de oportunidades. Sin esa premisa (al menos, no voy a extenderme porque no es el foro adecuado ni el tema) es muy difícil admitir que “no somos tan diferentes los unos de los otros”.

    Abundando en el ejemplo de subcomandante, reviso segundas y hasta sextas entregas de obras inicialmente notables y encuentro muchos casos en los que, al alargar lo que se dice más allá de lo que se cuenta, el interés de la narración acaba decayendo: Star Wars, LOST, Houellebecq…

  9. #9 by Txumai on 28/Jul/2009

    La polémica introducida por las2conb creo que debe tener otro punto de vista.

    Hoy en día, con la tan traída globalización, debemos olvidar las élites culturales, aunque seguirán esos círculos cerrados entorno a tendencias o modas que han sido y siguen siendo los interesados en mantener la cultura como un bien esotérico; esos círculos están formados por los compañeros, a veces generacionales o de escuela, y en parte en plan gremial, y los que los manipulan o gestionan, en plan fino, editores, galeristas, críticos, etc.

    Pero a lo que vamos, la cultura debe ser gratuita y socializada, cómo y hasta qué nivel se cumple esta premisa es un tema político. La enseñanza va a hacer que tengamos una sociedad culta y preparada o elitista, este es el dilema.

  10. #10 by Zalmoxis on 28/Jul/2009

    las2conB,

    Lo importante es que podamos estar en desacuerdo, para que podamos debatir algo, así que me interesa más destacar eso que planteas como duda. Precisamente mi discrepancia está en eso de que “el mundo está lleno de necios y oligofrénicos”, no porque no sea verdad, sino porque es una afirmación que a mi juicio suele hacerse desde una “comprensión” (creo que en el sentido de la entrada) insuficiente.

    Dejando a un lado a los oligofrénicos, que, desde luego, pueden disfrutar del arte en general, aunque en menor medida de la literatura de cierta complejidad, es cierto que el mundo está lleno de necedad. Pero, no digo que sea tu caso, pero discuto contra la afirmación, cuando el mundo está lleno de necios, resulta que siempre son los “otros”; resulta, además que suelen ser necios aquellos que no hemos llegado a comprender, porque hemos dividido al mundo en grupos etiquetados y discretos (de on/off), los “necios”, que siempre son los otros y que son, por ejemplo, incapaces de llegar al arte por algún defecto de fábrica (y a los que podemos mirar por encima del hombro) y los “no necios”, en cuyo grupo siempre nos metemos, aunque sea en el lado mediocre.

    En la medida en que amplificamos nuestra “comprensión” -lo que en parte puede conseguirse a través de la literatura-, contemplamos el asunto desde otro punto de vista, o esa es mi experiencia. Eso no quiere decir que lo que haga la gente nos tenga que parecer mal o que desaparezca nuestro espíritu crítico. Al contrario, nuestras críticas son más certeras porque comprendemos mejor lo que sucede, pero al comprenderlo, lo hemos asumido en parte, porque lo hemos incorporado a nuestra propia comprensión de nosotros mismos. Quicir, reconocemos la necedad y nos reímos de ella, pero detectamos y reconocemos nuestra propia necedad, que es la experiencia que hace traducible el resto de las necedades.

    Me lío como un trompo. El caso es que efectivamente, nuestra necedad es un obstáculo para amplificar nuestra comprensión mediante el arte. Pero no es un obstáculo de on/off, sino una cosa gradual. Y, por otra parte, esa mirada simplista y en cierto modo de desprecio a priori de “el mundo está lleno de necios” forma parte de nuestra propia necedad, dicho sea con todos los respetos. Si algunos autores supieron describir tan bien la estupidez humana es porque supieron zambullirse en ella y de algún modo comprenderla; y para que fuera traducible, tuvieron que partir de la propia estupidez.

    No se trata de establecer barreras a priori respecto a quién es digno o no de disfrutar el arte. Creo que nos sorprenderíamos si rascáramos un poco por debajo de la estupidez y por debajo de la “genialidad-no-estúpida”. Se trata de ir limando los obstáculos que dificultan nuestra capacidad de comprensión (que no necesariamente, insisto, aceptación).

  11. #11 by Flanders on 28/Jul/2009

    Siento mucho lo del accidente. Espero que entre tanto contratiempo puedas relajarte. Me gustas más cuando ganseas. Ése sí que es mi Tomi. Esto me aburre. Un beso.

  12. #12 by dicto on 30/Jul/2009

    Como infante lectora, sin siquiera materia gris para captar el contenido de tu blog; acabo de descubrir que debería pillar mi biblioteca y vaciarla de arriba a abajo. Cuántos son los autores que se valen de “trampas” para engancharte al texto, pero que realmente no se molestan en intentar insertar un contenido con sentido?? No sé, pero si en 3 post, me has desmontado la biblioteca, de seguirte leyendo la hemos liado.

    Una pregunta (aquí contestas menos): te has planteado escribir tu propio libro? Las herramientas las tienes…

    Mejórate.

  13. #13 by Zalmoxis on 30/Jul/2009

    Dicto,

    En mi opinión, el hecho de que una cosa no sea literatura en sentido estricto no significa que esté mal. Una novela bien escrita sin más pretensiones que el divertimento puro puede ser muy entretenida y eso es bueno. Además, leer es bueno y todo eso. No hace falta vaciar la biblioteca, salvo que necesites espacio para nuevos libros.

  14. #14 by shawali on 31/Jul/2009

    Pero a lo que vamos, la cultura debe ser gratuita y socializada, cómo y hasta qué nivel se cumple esta premisa es un tema político. La enseñanza va a hacer que tengamos una sociedad culta y preparada o elitista, este es el dilema.

    Espero que la cultura no sea gratuita nunca seri’a despreciar el trabajo de una gran cantidad de profesionales como el propio autor del blog, que me imagino comera’ como los dema’s.

  15. #15 by Txumai on 31/Jul/2009

    shawali on 31/Jul/2009

    Nadie paga por ver algunas cadenas de televisión, ver actuaciones en distritos, etc. alguien de alguna forma lo paga.

    Socializar la cultura no es decir que sea gratuita o que no vayan a vivir de ello los autores, socializar es tener acceso a ella, para eso está la educación, las artes no deben ser elitistas, de ello incluso se ha hablado en cuanto a algunos deportes hace tiempo por los recursos necesarios de equipamiento por ejemplo.

    En algunos museos se paga algo que no es para pagar a los autores de las obras expuestas en la mayor parte, ya sabemos que muchos de sus autores murieron en miseria, simplemente se contribuye a un mantenimiento de los que realmente se hace cargo los prespuestos generales del Estado.

    El discurso de la SGAE es demagógico, y abalado por unos políticos que corresponden al pago de campañas de algunas elecciones. La forma de sobrevivir de algunos autores que no alcanzan el éxito no se compara nunca con el excesivo caché y patrimonio alcanzado por otros, que tiene narices la cosa.

    No hay que confundir el arte -las obras- con la cultura, parte, sólo parte, de la cultura tratan de conocer y entender el arte como forma de expresión o comunicación en forma más o menos bella.

  16. #16 by subcomandante on 1/Ago/2009

    ¿Y no hay acceso gratuito a la cultura?

    Bibliotecas públicas, actuaciones musicales pagadas por ayuntamientos, exposiciones de pintura o escultura igualmente subvencionada y gratuititas o a precios simbólicos….

    Pero imagino que algunos que esto no les bastará, y querran que se lo lleven gratis a su casa….

  17. #17 by Quirón on 1/Ago/2009

    LO que debería ser gratuito es la vivienda, y entonces la cultura no sería tan cara. Pero como la vivienda es un derecho, hay que pagarla, ya se sabe que no hay derechos gratuitos. Dado que el derecho a la cultura no existe, no es de extrañar que la gente pida que sea gratuita.
    ¿No hay aquí una perversión, colegas?

  18. #18 by Quirón on 1/Ago/2009

    Qué bien te explicas Txumai: “no hay que confundir el arte con la cultura”. Si te refieres a que la producción de fajas es también cultura, bueno. Si te refieres a cualquier otra cosa, lo que dices es ininteligible.
    Tampoco queda mal eso de que “sólo una parte de la cultura trata de entender el arte en forma más o menos bella”. ¿Qué es bello? Y sobre todo ¿qué es más o menos bello? Colega, tú debes saber cosas que el mundo ignora.

  19. #19 by Txumai on 1/Ago/2009

    Quirón on 1/Ago/2009

    Sí, ya lo sé, me explico bastante mal. Y mira que lo intento.

    A la polémica del arte elitista, que no creo que exista hoy en día, he dicho que deben referirse a la cultura que se obtiene en la enseñanza y que es necesaria para su compresión y disfrute, no se trata de llevarse nadie obras del museo a casa, porque eso ya no es ser elitista sino un inversionista; se pueden ver en un museo y se pueden leer ediciones bolsillo. Y la cultura, que no las obras de arte, es la que debe ser gratuita y lo es en alguna medida, ya no solo el acceso al arte como a los museos y otras formas también asequibles. De que nos sirve tener acceso al arte si no hay una comprensión. Las cosas nos gustan y más las disfrutamos a medida que más las conocemos y comprendemos.

  20. #20 by especialista on 2/Ago/2009

    Buenos días.

    No entiendo el concepto elitista que aplicais a la palabra cultura.

    Al considerar que una persona es culta en función de conocimientos específicos aprendidos negais las culturas de siempre, las ancestrales.

    ¿O no existe la cultura bosquimana, la pigmea, o la china, independientemente del modo de expresión de la misma?

    ¿Nuestros abuelos no tenían cultura porque no habían leído mucho? ¿ Y los refranes, y el conocimiento del entorno, y las narraciones trasmitidas de generación en generación? ¿eso no es cultura?

  21. #21 by Txumai on 2/Ago/2009

    especialista on 2/Ago/2009

    Pues claro que sí, todo lo que se aprende, todos los conocimientos forman el acervo cultural. Zalmoxis se ha referido acertadamente a los contextos culturales.

    El que podamos entrar o manejarnos en esos contextos es a lo que se refiere ese elitismo.

  22. #22 by Zalmoxis on 3/Ago/2009

    Hola, no sé si nos estamos desviando mucho. Sólo por aclarar, cuando yo hablo de “cultura” o “contextos culturales” me refiero generalmente a las nociones antropológicas (por ejemplo, en Geertz, la cultura como espacio de significados compartidos). En este sentido, la cultura de las clases más bajas es tan cultural como la de las élites, ni más ni menos. El arte sería una forma cultural, como muchas otras. Pero también hay nociones más restringidas de “cultura”, que se refieren a determinados productos culturales, mayormente arte, conocimiento y a veces ciencia (por eso se habla de “ministerio de cultura”.

    En relación a esto último, el uso de una noción amplia de cultura (en relación a los distintos contextos de significado) no es obstáculo para reconocer que puede existir un acceso desigual a los bienes culturales, por eso se puede hablar de élites culturales o de “capital cultural” (Bordieu); más capital cultural implica más posibilidades. Un ejemplo muy concreto: el que sabe cinco idiomas tiene un acceso más amplio a la literatura que el que sólo sabe uno; el que está alfabetizado tiene acceso a la literatura oral, pero también a la literatura escrita (sin hablar del espacio de posibilidades de conocimiento que se le abren, etc).

(No será publicado)

Suscríbete sin hacer ningún comentario