Consideraciones Prácticas. La Tensión Narrativa.


Desde que se cuentan historias, la manera más habitual (y más fácil) de generar interés en el público es formular preguntas y retrasar las respuestas.
Sin embargo, he visto utilizar el término Tensión Narrativa para referirse a conceptos que abarcan desde el lenguaje a bajo nivel, como el fraseo o el ritmo de la prosa, hasta conceptos más amplios e imprecisos, como la muñeca o el pulso de tal escritor “que tiene mucha tensión”. Nosotros lo vamos a utilizar para referirnos a este juego de preguntas y respuestas.

Me van a disculpar, porque estoy pasando unos días en Almería y no tengo demasiados textos aquí, así que vamos a inventarnos una novela a lo John Grisham para ilustrar la cuestión y de paso meternos un poco con John y los best-sellers malos (casi todos) que tanto utilizan este recurso.
Nuestro héroe, Jack McCarthy, varón de 29 años, a pesar de ser licenciado con honores de Princeton en Informática de Sistemas y trabajar de sol a sol en la empresa puntera de Ingeniería Inversa, es alto, guapo y atlético. Además, tendrá amplios conocimientos de estrategia militar y lucha cuerpo a cuerpo, circunstancia que justificaremos, por ejemplo, alegando que su padre era marine. Es más, utilizaremos el desempeño del estricto progenitor para complejizar al personaje ya que creció sufriendo los constantes traslados de base militar a base militar y, además, el marine nunca tenía tiempo de ver los partidos de béisbol del joven Jack (el pobre), de manera que es emocionalmente inseguro y retraído. Añadimos una atractiva compañera de trabajo como subtrama, y la relación sin resolver de nuestro héroe con su padre para evolucionar al personaje, y lo tenemos.
Pero a lo que vamos: empezamos la novela con nuestro héroe corriendo por una acera muy transitada. Está asustado, se quita a la gente de encima a empellones, pero con educación. Mira hacia atrás mientras corre, la gente grita. Un tipo moreno, grande, vestido de oscuro (preferiblemente con gafas de sol) y pistola en mano (preferiblemente con silenciador), le persigue quitándose a la gente de encima también a empellones, pero sin educación alguna.

Ya está: hemos generado la pregunta.
Se os ocurrirán varias, pero dos destacan especialmente, por inmediatas: ¿por qué le persiguen? y ¿le pillarán?
Faltan las respuestas, así que el lector seguirá leyendo.
¿Por qué? ¿Por que el ser humano es así y se traga cualquier cosa, sin más?
Sí, efectivamente.
Casi todos.
Pero podemos exponerlo de una forma menos sangrante: la Tensión Narrativa funciona porque (1) nos aprovechamos de que el lector tiende a buscar la relación entre los acontecimientos y (2) exponiendo a nuestro héroe a una situación de peligro, despertamos una emoción solidaria de miedo y ansiedad en el lector.
Cuando encuentre una respuesta, le hacemos otra pregunta y así sucesivamente hasta el final. Como se trata de un best seller, el final estará donde corresponde: a partir de la página 400 si lo hemos comprado en tapa dura y a partir de la página 500 si lo hemos comprado en tapa blanda.

Volvamos a nuestra escena: La primera pregunta, ¿por qué le persiguen? es más compleja. Cuando nos encontremos con la pregunta explícita ¿por qué…? en una narración, la respuesta tendrá, en principio, dos funciones: (1) justificar la escena. Esto es: la persiguen por algo y/o (2) exponer el conflicto que desata la trama. Esto es: Jack McCarthy ha descubierto una red de corrupción e intenciones espurias y los jefes de la compañía puntera quieren eliminarlo, por ejemplo. Además, como cualquier pregunta sin respuesta inmediata, generará Tensión Narrativa, pero es un efecto colateral.

La segunda pregunta, ¿le pillarán? (que podemos enunciar de manera general así: ¿Qué ocurrirá ahora?) es Tensión Narrativa pura y dura.

Si nos decidimos a utilizar la Tensión Narrativa, la clave para que funcione está en encontrar la distancia adecuada entre la pregunta y la respuesta. Me ha quedado poco concreto. Vamos a ver: si haces una pregunta en la primera frase y respondes en la tercera frase, estás escribiendo un libro para niños. Si haces la pregunta en la primera frase y respondes en la página 73, lo más probable es que el lector ya no recuerde la pregunta.

¿Cómo se retrasan las respuestas?
De muchísimas maneras: desempaquetando la acción (la descripción de la persecución); deteniendo la escena para establecer la Autoridad Racional (los conocimientos de nuestro héroe en estrategia militar); con un flashback (esta persecución le recuerda a nuestro héroe aquella vez que le persiguieron otros chicos en el instituto); con un cambio de narrador; con un cambio de punto de vista, etc.

Insisto: al igual que sucedía con el Establecimiento de Autoridad, no es ni obligatorio ni necesario emplear la Tensión Narrativa tal como la hemos descrito. De hecho, por los motivos antes expuestos, se suele asociar este recurso con las novelas populares y muchos novelistas modernos tienden a despreciarlo (o a utilizarlo sólo puntualmente) y a emplear otros medios para generar tensión, no hay más que leer El despertar de Finnegan de James Joyce, o El miedo del portero al penalty, de Peter Handke.
Es cierto que este recurso, como muchos otros, predomina en las narraciones populares (también las narraciones más cultas, de arte y ensayo, digamos, tienen sus propios recursos, aunque no guste señalarlos). Pero no tiene sentido relacionar directamente la utilización de la Tensión Narrativa con la calidad. No hay más que ver una película de Hitchcock o leer una novela de Stevenson.

¿Entonces por qué me he metido tanto con los best sellers? Pues por ahondar un poco más en las preguntas que dejamos abiertas en el primer post sobre la justificación de la narración. Porque utilizar la Tensión Narrativa con la única finalidad de generar tensión al decir la historia no es una justificación: decir una historia no es contarla (por ejemplo: Shakespeare dice la historia de Macbeth, pero cuenta que la ambición es autodestructiva), porque lo que se dice y lo que se cuenta se superponen, pero no son la misma cosa, y si no es así, entonces no estamos en el terreno de la literatura, estamos en el terreno de lo literal (que es, precisamente, lo opuesto a la literatura). Estamos en el terreno de la peripecia vital, de la historieta (Grisham, entre otros muchos) o en el territorio de la argumentación enmascarada de narración (Coelho o Bucay, entre otros tantos), que podrán ser más o menos satisfactorias, pero no son Representaciones Artísticas.
En cualquier caso, ya recogeremos estas cuestiones en la primera entrada de “Consideraciones Teóricas”. Dadme tiempo: escribir ensayo me causa tanta pereza como dificultades.

De momento, sería interesante que si estáis leyendo una novela, o si veis una película, o alguna serie de televisión, prestéis atención a si la narración está sostenida mediante la Tensión Narrativa, a cómo se generan las preguntas y a la forma en que se retrasan las respuestas. Además, una curiosidad. Notaréis que la pregunta predominante guardará relación con el género. Por ejemplo: ¿Qué ocurrirá ahora? Nos conducirá hacia una narración de aventuras. ¿Quién lo hizo? Nos conducirá a una narración detectivesca. Si mezclamos las dos (¿qué ocurrirá ahora? y ¿quién lo hizo?) tendremos un thriller. ¿Cómo lo hizo? Nos llevará a la crónica (“El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo”. Crónica de una muerte anunciada).
Los tres ejemplos están referidos a la acción. Cuando la pregunta está referida a la acción, tenderá a llevarnos hacia el suspense. Cuando la pregunta está referida a la identidad, tenderá a llevarnos al misterio: ¿Quién es? (¿Quién es Kurtz? El corazón de las tinieblas) ¿Qué es? (¿Qué es lo que sucede? El quimérico inquilino)

  1. #1 by subcomandante on 20/Jul/2009

    Ya que hablamos de la “creación literaria”, en el mundo de los Best Seller… deberias incluir el capitulo relativo a los “negros”…. o a los “de color” para ser politicamente correcto…

    Como se seleccionan, que instrucciones hay que darles, cual es la retribución que se debe negociar…. en fin, todo lo necesario para forrarse con un libro sin dar un palo al agua, que, a mi, es lo que me va

  2. #2 by Txumai on 20/Jul/2009

    Joder! ¿Está subiendo el interés o es la tensión narrativa? No, creo que sea el interés por la forma de administrar y proporcionarnos tus conocimientos en el tema, una autoridad.

    Me ha gustado mucho, esto de establecer conceptos hace reflexionar sobre las cosas que se hacen sin pensar mucho, casi como autómatas, como es dejarse llevar por la lectura.

    Al principio, inventando la trama, te he visto como un guionista o director de cine con tu Storyboard dibujando fotogramas.

    Creo que hay una pregunta y respuesta generales que siempre hemos oído, y son los que se prolongan en toda la obra, la pregunta que se “despliega” en la mayor parte creciendo en tensión hasta el zénit para terminar con el desenlace, conclusiones, moraleja o lo que sea.

    Muy bien, esto me gusta.

  3. #3 by Celia30 on 20/Jul/2009

    Yo creo que “Crónica de una muerte anunciada” es un gran ejemplo de “impacto”. Va destilando la narración a partir de un posible final (generalmente, la pregunta es “¿le van a matar?”, y en este caso es “¿quién le mató y por qué?”).
    “Sostiene Pereira”, gracias a una buena frase inicial, y con un mecanismo de repetición que transforma la novela en algo curioso y poético (aunque haya gente que la considere “rayante”) es otro ejemplo de Tensión Narrativa.
    Wilkie Collins (el precursor de las novelas de suspense) escribía para semanarios y periódicos. Es por esto que todos sus capítulos (a nosotros nos han llegado como novelas, claro) tienen un final “impactante”. Leyéndolo en la actualidad puede llegar a ser algo cansino (o no. A mí, personalmente, me encanta), puesto que acabas un capítulo con algo de misterio, para en el primer párrafo del siguiente, leer su solución o respuesta. Pero claro, antes, sus lectores tenían que esperar 1 semana!

  4. #4 by Rocco on 20/Jul/2009

    No sé, pero yo creo que la tensión es la base de toda experiencia artística, desde la pintura a la música. Lo que huele mal de los best sellers, yo creo, es que la usan de forma grosera, es decir, que ante todo se experimenta esa tensión como un puro y duro retraso de la respuesta (es decir, que no tiene otro sentido más allá de ese).
    En todo caso, no entendería que los contemporáneos despreciaran la tensión, pues la mayoría de sus obras se basan en la enorme tensión que genera la búsqueda de respuesta a la pregunta “¿que quiere contarme?”, “¿Qué me está contando?”.

  5. #5 by Txumai on 20/Jul/2009

    Pues el lanzazo de José Arcadio Buendía que atraviesa el cuello de Prudencio Aguilar no se hace esperar demasiado, aunque sí que mete un recuerdo, a modo de pequeño flashback, del primer Aureliano Buendía.

    Creo que la respuesta fue tan rápida como la tensión creada. Será que esto es una construcción que se repetirá y anidará a distintos niveles como cualquier idea de una composición.

  6. #6 by Tomás Blanco on 20/Jul/2009

    Completamente de acuerdo con Rocco Rasines (me permitido añadir una frase en el post por si no había quedado claro).

  7. #7 by subcomandante on 20/Jul/2009

    Lo que ocurre que muchos llamados “Best Sellers” es que ese retraso de la respuesta se percibe como artificial y deliverado lo que, tanto en literatura, como en cualquier otro arte, siempre produce una sensación de rechazo, y se pierde, tanto la tensión, como la autoridad del narrador.

  8. #8 by siba on 20/Jul/2009

    Ejemplo de serie con tensión narrativa y sin nada detrás: Lost. Reconozco que funciona como un best seller pero también que no puedo vivir sin ella. Me encanta, me encanta y no puedo dejar de saber qué pasará a continuaión, aunque no me aporte nada a mí ni a los personajes ni a la trama. Aunque a veces sea incohrerente. Pero es deliciosa en todo caso. Engancha. Y en eso tiene mucho arte.

  9. #9 by Mikaela-z on 20/Jul/2009

    A veces, por previsibles, ciertas novelas dejan mucho quee desear. Pero reconozcamos, que hay textos que si nuestra cultura es limitada, que es lo quenos pasa a la mayoría, son muy difíciles de digerir, aunque sean literariamente maravillosos.

    Mantener la tensión narrativa, por ejemplo, viendo un Gregorio convertirse en una chinche gigante, aislado del mundo, desamparado por su propia familia, es harto difícil, porque toda la novela gira a en la oscuridad de una habitación, la muerte del monstruo, trae la paz a una familia que lo celebra dando un paseo en el tranvía, y precisamente ahí está la sorpresa.

    Derspués de la Metamorfosis, no he podido soportar a Kafka, no le entiendo, supongo que soy demasiado limitada como para comprender sus textos.

    Dice Txumai que José Arcadio Buendía no tardó en lanzarse el cuello de Prudencio Aguilar, pero es que “Cien años de soledad”, es una novela circular que constantemente se crean desenlaces sorpresa.
    No es raro que Gabriel García Márquez comience una novela con un desenlace, también lo hace en El amor en los tiempos del cólera.

    Dicho sea de paso, a Tomás no le gusta.

  10. #10 by Oliveira on 21/Jul/2009

    Felicidades por tu blog Tomás, muy interesante…

    Rocco :
    No sé, pero yo creo que la tensión es la base de toda experiencia artística, desde la pintura a la música. Lo que huele mal de los best sellers, yo creo, es que la usan de forma grosera, es decir, que ante todo se experimenta esa tensión como un puro y duro retraso de la respuesta (es decir, que no tiene otro sentido más allá de ese).
    En todo caso, no entendería que los contemporáneos despreciaran la tensión, pues la mayoría de sus obras se basan en la enorme tensión que genera la búsqueda de respuesta a la pregunta “¿que quiere contarme?”, “¿Qué me está contando?”.

    A los best sellers les cruje el fundamento , no inspiran , solo dicen , no te revuelven…pero de vez en cuando necesito tomarme un calimocho y no un Torres reserva real. Beber , leer, ver basura de vez en cuando me inmuniza.Vivir en lo sublime me hace desgraciada.

  11. #11 by Zalmoxis on 21/Jul/2009

    Mikaela-z,

    Yo creo que no siempre es necesario “comprender” para poder disfrutar de una obra literaria, si entendemos “comprender” por “traducir literalmente a un mensaje concreto”. De hecho, reducir de manera estricta una imagen o un símbolo a un significado único y monolítico termina destruyendo su potencial. Está claro que Macbeth nos habla de la ambición autodestructiva, como dice Tomás, pero si se reduce a eso, entonces no hace falta escribir nada. Basta con decir “ambición autodestructiva”. De hecho, hay algunas obras pretenciosas que pretenden ser arte porque tienen “mensaje” o porque pretenden significar algo, pero esto es, a mi juicio, un error.

    Algunas veces no encontramos un significado claro y preciso en una obra (y el propio autor no sabría decirnos cuál es), pero eso no implica que no pueda decirnos algo a otro nivel. De hecho, podrá haber diversas lecturas, significados posibles o sugerencias respecto del uso de una imagen potente. Cuestión distinta es que no podamos descifrar los códigos básicos que hay en las imágenes, es entonces cuando verdaderamente no entendemos. Podemos verle la gracia al teléfono-langosta de Dalí sin necesidad de buscar un “mensaje” determinado. Pero si venimos de una lejana tribu que no conoce los teléfonos ni las langostas, entonces nos fallan los códigos y no entendemos nada. Lo mismo puede pasar si entramos en una ópera china o si alguien que no sabe nada de inglés pretende leer Macbeth en versión original.

    Cuando cogemos muchos textos de Kafka o de otros autores (pongamos, un Borges o un Cortázar) nos encontramos con imágenes que reconocemos, pero que parecen apuntar a algo misterioso. A veces desciframos claramente un sentido, pero parece haber otros, otras lecturas u otros niveles de profundidad. A veces todo parece apuntar a que hay un sentido último y claro, pero éste nunca se nos muestra, como si se abriera una caja y se atisbara una respuesta pero nunca pudiera palparse. Quizás porque no es lo mismo el misterio que el Misterio y cuando este último se desvela claramente, deja de serlo. Volviendo al tema original de la entrada, creo que esta es una forma de tensión narrativa. Pero lo curioso y reseñable es que es una tensión narrativa nunca liberada del todo; se produce un desenlace, un mecanismo narrativo que libera la tensión, pero la respuesta sigue quedando en el vacío, dejando un extraño sabor de boca.

  12. #12 by Txumai on 21/Jul/2009

    Y cuando hay una respuesta inicial al comenzar la obra, antes de poder cuestionar nada? Este es el caso de El Túnel y de muchas obras policiacas en las que se trata de explicar cómo sucedió o por qué.
    La tensión en el caso de esas novelas psicológicas está en las propias reflexiones del personaje que nos contagia, aunque este no sea la narrativa como se ha establecido en el post, y las cuestiones en este caso son existenciales y te dejan con estas para siempre y salimos pensativos al terminar la película o simplemente con la idea de que muchas preguntas siempre han estado ahí y se han planteado desde el teatro más antiguo. Cosas de la vida, condición humana y el más allá.

  13. #13 by Clarice on 21/Jul/2009

    Tomás, me gusta el blog, es muy interesante. Siempre me he acercado a la literatura de una forma más que nada intuitiva, así que se agradece aprender más sobre las técnicas, estructuras, conceptos, en fin, todo esas cosas que se me escapan. Y lo mejor de todo es que expones los temas de una forma sencilla, bien argumentada y ejemplificada y totalmente comprensible.

    Sobre los bests sellers, los ideados para ser líderes en ventas, no los que se convierten en un éxito por “casualidad”. Un profesor me dijo una vez, que se hacía un estudio de mercado previo. Se calculan las páginas por capítulo para que sea cómodo leerlos en el metro, por ejemplo, se hace un sondeo para ver los temas que interesan, los personajes, las tramas, todo. Por no hablar de los negros.

    Mi mono de los platillos y yo, hemos estado pensando sobre la tensión narrativa. No se me ocurre ningún texto en el que no esté presente en mayor o menor medida. Tengo la manía de comprar libros en los aeropuertos, libros que seguramente no compraría en otras circunstancias. Así que mis últimas lecturas han sido “Chesil beach” de Ian McEwan y “Diario” de Hèléne Berr. En el primer caso, el autor nos habla de “dificultades sexuales” en el primer párrafo, y va desgranando esa misma idea (que será el motor, el hecho que desencadenará el relato y que a la vez sirve como excusa para contar todo lo que le interesa) despacito hasta llegar al momento del clímax, a la “respuesta” para el lector. Imagino que es un ejemplo de tensión narrativa, aunque más sutil.

    En el segundo ejemplo, se trata de un diario real, escrito por una chica judía en el París de la ocupación nazi. Así que es diferente, porque antes de empezar ya sabemos que la chica muere y todos conocemos más o menos cómo fue ese periodo de la historia. Sin embargo, aunque es probable que la autora no fuera consciente de la “tensión narrativa”, no la utilizara como recurso premeditado (aunque ella escribe el diario como testimonio del horror), el léctor sigue avanzando motivado por la tensión, desea saber, la necesidad de respuestas está todo el tiempo presente.

  14. #14 by Amanda on 21/Jul/2009

    Un ejemplo de tensión mal entendida de Best Seller malo son los libros de Mary Higgins Clark, que se pueden resumir todos con lo mismo: chica joven, muy guapa, licenciada, inteligente y soltera, con algún trauma no resuelto en su vida, conoce a un hombre del que en algún momento sospechará que es el malo aunque al final resultará que no, ya que el asesino es quien menos se lo espera (obvio).
    Y aún sabiéndolo, me he leido casi todos sus libros…
    Cómo lectora compulsiva de libros de suspense me encuentro continuamente con este tipo de recursos fáciles para propiciar la tensión narrativa. Personajes traumatizados por experiencias anteriores, adictos rehabilitados o en fase de rehabilitación, disminuidos emocionales….A mi no me molesta la reutilización de escenarios conocidos si están bien resueltos pero cada vez me encuentro que me es más dificil no tirar el libro a un lado ( o a la basura…)

  15. #15 by Marlog on 21/Jul/2009

    Tomas podrías aconsejarme algún buen libro pero fácil de digerir para un principiante?

    Soy culpable, me he leído todo lo proscrito en este blog.

  16. #16 by subcomandante on 21/Jul/2009

    Yo busco un texto muy curioso… pero mi memoria me juega malas pasadas… A ver si a alguien le suena.

    Es de un libro de relatos breves de un escritor riojano contemporaneo.

    describe como te quedas mirando embobado como da vueltas el tambor de la lavadora y como las prendas empiezan una lucha alli dentro…

    ¿A alguien le suena? Es que es un precioso ejemplo de como, un buen relato, ni siquiera necesita mensaje o significado alguno

  17. #17 by Zalmoxis on 21/Jul/2009

    Subcomandante,

    Debe ser éste el que dices:

    http://jbanares.blogspot.com/2008/01/un-relato-como-mnimo-al-da.html

    Creo que al menos es un ejemplo de cómo muchos relatos se construyen a partir de una mirada distinta sobre un objeto cotidiano.

  18. #18 by subcomandante on 22/Jul/2009

    siiiii, Muchas grácias Zalmoxis

  19. #19 by Victor on 22/Jul/2009

    Enhorabuena Tomás, seguiré este blog de cerca, y aprenderé.

    Respecto a la tensión narrativa… Todas esas pequeñas grietas, que se plantean y resuelven a lo largo de las narraciones para generar, como bien dices, tensión narrativa, sirven a su vez para esconder y alimentar una grieta más profunda que puede resolverse o no al final de la narración.

    Un ejemplo muy explícito podría ser The Abyss de James Cameron.

    Un fuerte abrazo!!!

  20. #20 by Rocco on 22/Jul/2009

    Oliveira :
    Felicidades por tu blog Tomás, muy interesante…

    Rocco :
    No sé, pero yo creo que la tensión es la base de toda experiencia artística, desde la pintura a la música. Lo que huele mal de los best sellers, yo creo, es que la usan de forma grosera, es decir, que ante todo se experimenta esa tensión como un puro y duro retraso de la respuesta (es decir, que no tiene otro sentido más allá de ese).
    En todo caso, no entendería que los contemporáneos despreciaran la tensión, pues la mayoría de sus obras se basan en la enorme tensión que genera la búsqueda de respuesta a la pregunta “¿que quiere contarme?”, “¿Qué me está contando?”.

    A los best sellers les cruje el fundamento , no inspiran , solo dicen , no te revuelven…pero de vez en cuando necesito tomarme un calimocho y no un Torres reserva real. Beber , leer, ver basura de vez en cuando me inmuniza.Vivir en lo sublime me hace desgraciada.

    No hay que sentirse culpable por comer hamburguesas.

  21. #21 by Mikaela-z on 23/Jul/2009

    Buenos dias.

    Tomás mehe permitido agregar este blog al mío, espero que note moleste.

    Disfruta de la playa.

  22. #22 by Quirón on 23/Jul/2009

    Pues a mí la tensión narrativa a base de preguntitas y retrasitos me parece de nenazas y de capaos. ¿Y qué es eso de que esta mierda es la base de toda experiencia artística? Léanse la Iliada, chochones. Y si hay alguno que también le encuentra la tensión ésa, que explique entonces por qué NO la ha leído. En este blog lo que hay es mucho socialdemócrata de la literatura.

  23. #23 by zeit on 23/Jul/2009

    Me gustaría decir en relación a la tensión narrativa en Hitchcock, que su modelo no era pregunta-respuesta en muchos de los casos. Hitchcock utilizaba un sistema (llamado McGuffin) que consiste en crear el suspense a partir de un objeto o personaje que después resulta poco relevante en la trama principal.
    Si se busca en wikipedia McGuffin también comprobaremos que en “Ciudadano Kane” la utilización de Rosebud, es el desencadenante para hablar de la vida de Kane, es simplemente una excusa.

  24. #24 by Zalmoxis on 23/Jul/2009

    Quirón,

    A mí me parecer un poco excesivo afirmar que la “tensión narrativa” es la base de toda experiencia artística (más bien es una técnica concreta de mucha importancia); cuestión distinta es que, contemplándola desde una perspectiva amplia, nos pueda dar nuevas claves para entender casi cualquier texto. Ahora bien, lo que tú pareces hacer, sin demasiados argumentos, es desacreditarla enteramente como técnica. Aún suponiendo que la Ilíada no tuviera tensión narrativa (lo cual es falso), podríamos encontrar muchas buenas obras que sí la tienen. No sé si estarán compuestas por nenazas, capados o por socialdemócratas de la literatura, puesto que no entiendo muy bien esas metáforas.

    En cuanto a la Ilíada, no hay que irse muy lejos y así no obligamos a nadie a leérsela, que es un pestiño maravilloso, pero un pestiño. Nada más empezar se pone a alabar la cólera de Aquiles que (salta al futuro de la acción) provocará unas pocas de desgracias. Luego vuelve al pasado, para explicarnos de dónde ha salido la cólera de Aquiles, que es la pregunta que ha aparecido en el público; se contesta inmediatamente, pero hasta que no tienes la historia completa, no tienes la respuesta a la pregunta, de esta manera, el rapsoda capta la atención del auditorio. Luego está la otra pregunta, qué pasa con la cólera de Aquiles, puesto que ya se nos ha anunciado que va a provocar catástrofes.

    En otro orden de cosas, la Ilíada es, como bien sabes, un texto poético y de tradición oral (seguramente compuesto por analfabetos para analfabetos), de manera que los rapsodas mantenían presumiblemente la tensión y la atención del público a través de técnicas de entonación y a través del ritmo.

  25. #25 by subcomandante on 24/Jul/2009

    Yo también estoy intrigado con eso de “socialdemócratas de la literatura”

    Quizá debierás explicarnos que es para ti “socialdemócrata” o qué es la “socialdemocracia” que infiero no será la que se basa en los principios de justicia social, dignidad humana y democracia

  26. #26 by María on 24/Jul/2009

    Hola Tomás, muy interesante tu nuevo blog. Me ha llamado especialmente la atención la parte en la que diferencias “lo que se dice” de “lo que se cuenta”. Creo que una buena novela es la que, con una sólida arquitectura que permita sorprendernos, hace llegar ese mensaje de una manera tan intensa que llegaremos a interiorizarlo y formará parte de nuestro bagaje vital. Muy bien elegido el ejemplo de Coelho, por cierto, del que siempre he pensado que sus obras no se sostienen por ninguna parte.

    Esto me recuerda una charla que he tenido esta semana con unos amigos, entre los que se encontraba mi pareja. Se trata de una persona que nunca ha conseguido leer un libro, a pesar de mi empeño (lo intento sutilmente de vez en cuando, diciéndome que llegará el día en que espontáneamente se decida a acercarse a la biblioteca que tenemos en el salón).

    Alguien habló de El nombre de la rosa, la famosa novela de U. Eco. Mi pareja, el único que no la había leído, preguntó que de qué trataba. Yo respondí sin pensármelo mucho, intentando resumir: es una novela que reflexiona sobre el peligro del humor, y más ampliamente, sobre la libertad de pensamiento y expresión, que en la historia de la humanidad siempre ha intentado ser controlada desde núcleos de poder (ése es más o menos el mensaje que retuve tras leer la novela).

    Respuesta de un amigo: vaya, no debe ser el mismo libro, el que yo leí trataba de unos monjes pecadores a los que les hacían unas putadas estilo Seven, la peli de Brad Pitt.

    Respuesta de mi pareja: éso que cuentas, tío, parece mucho más interesante.

    Y ahí me quedé yo, reflexionando. Hasta que ayer leí el blog de Tomás. La diferencia entre lo que se dice y lo que se cuenta. Luego intenté hacer el mismo ejercicio con ciertas lecturas muy conocidas: John Grisham, El señor de los Anillos, Harry Potter… ¿qué me cuentan? A grosso modo, la conclusión a la que llegué sería más o menos así: en todos los mundos hay buenos y malos, los buenos son muy buenos y los malos muy malos, se pelean y tras mucho esfuerzo (el esfuerzo es importantísimo) ganan los buenos.

    Con esto no quiero decir que no me gusten estas obras, sino que su trascendencia en mi pensamiento será menor.

    Para acabar este larguísimo post, quisiera apuntar que los best sellers son simplemente eso, los libros más vendidos. ¿Quiere eso decir que se trata siempre de mamotretos de 500 páginas firmados por un estadounidense y escritos por negros en tiempo récord, sujetos a estudios de mercado y bla bla bla? Yo creo que no. Se me ocurre, por ejemplo, el primer best-seller en castellano: La Celestina, un éxito editorial en su época, que ha llegado hasta nosotros y del que, al leerlo, sorprende su actualidad en varios temas. Interesantísima obra, donde es fácil entender lo que se dice, pero lo que realmente cuenta trae de cabeza a sus estudiosos.

    Un saludo

  27. #27 by Clarice on 24/Jul/2009

    Lo de “socialdemócratas”, nenazas y capaos, me ha llegado al alma. Me pido ser las tres cosas a la vez.

  28. #28 by Ricardo Guadalupe on 24/Jul/2009

    Gran blog, tanto por las lecciones como por los comentarios. Yo, mientras tanto, voy tomando notas:

    “Tensión narrativa: Formular preguntas y retrasar las respuestas”
    “Lo literal es lo opuesto a lo literario”
    “Escribir no es informar. Dramatizad!”

    Y del mismo modo que los buenos libros estas cuestiones nos llevan irremisiblemente a otras, como por ejemplo cómo formular las susodichas preguntas. En mi caso, una de las fórmulas que más me atraen es la del extrañamiento, que no estreñimiento, je, je, es decir, plantear una situación original, algo friki, como la que antes nombrabais del tío mirando cómo da vueltas el tambor de la lavadora.

    Y luego otra cuestión, importantísima, ¿dónde colocar esas preguntas? Aquí me viene a la cabeza el fantástico aforismo de Joubert: “Antes de emplear una palabra hermosa, hazle un sitio”. Pues eso, a coger posiciones se ha dicho. Y ya que de coger sitio se habla, yo ya me he acomodado con mi bloc, que no blog, aunque también lo tengo, je, je, y un cigarrillo de los insanos de verdad para disfrutar a mi manera de este sanísimo café de tertulias literarias.

    Un abrazo

  29. #29 by las2conB on 27/Jul/2009

    Sin echar mano de la retórica de los cajones y las etiquetas para todo, me resulta especialmente interesante lo que muchos de los ejemplos citados tienen de representativos de la época en que se dieron o se siguen dando: la hamburguesa, LOST, Harry Potter… Dan lo que prometen (no defraudan), son extraordinariamente eficaces en el uso de sus técnicas respectivas pero su sabor no perdura. Y no creo que les importe, a ninguno de sus autores les preocupa los royalties que cobrarán sus biznietos. Lo atractivo es comprender por qué el lector, el televidente, el apresurado urbanita consume esos productos y no otros, los de difícil digestión.

    #8 by siba on 20/Jul/2009
    Y en eso tiene mucho arte.

    Yo en LOST, o en los Best Sellers, veo más bien mucho oficio, aunque el término arte sea una especie de cajón desastre donde, desde Wharhol (o quizás primero), casi todo encaje. Oficio como resultado de un cálculo cien veces revisado: guiones y novelas corregidas, trozos de carne y pepinillo pesados, texturas de papel y portadas brillantes, intermedios publicitarios oportunistas, tiempos de ingestión y lectura subterránea cronometrados…

    Me pierdo. Pretendía decir que vivimos tiempos de Best Sellers y que, si hay algún mal en ello, radica en la dominación que ejercen sobre la alternativa. Cada día abre un nuevo Zara y un nuevo McDonalds en el planeta (en fin, hace un par de años ésas eran las cifras). La literatura compite con los best sellers y no es una batalla perdida, es una batalla que hay que arriesgarse a perder. La resistencia ya no está en las librerias de barrio sino en Internet. Así que bravo Tomás, y adelante.

  30. #30 by las2conB on 27/Jul/2009

    P.S. Dicho lo cuál me voy a ver los capítulos 9 a 13 de la quinta temporada de LOST. Para mí ya no son horas de Handke y Bernhard. Quizás mañana.

(No será publicado)

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